Desaparecer
“Si te esfuerzas, puedes desaparecer…”
Los Planetas
Pedro mira la piscina como si la viera por primera vez, con demasiado extrañamiento. Sigue sin acostumbrarse. Un cinturón flotador rodea su tronco y unos calcetines de neopreno protegen sus pies. No soporta ver su imagen ridícula reflejada en la cristalera y cambia la dirección de sus ojos hacia el culo de la monitora que aparta su silla de ruedas. Ella lleva tatuado en un tobillo el pictograma de una “X” como las que indican que un producto es nocivo en caso de ingestión y piensa, -que buena está.
La monitora se gira y le dedica una sonrisa que calienta, pero no cura. Si la pena tiene una mirada, esa es la de Pedro. La silla hidráulica lo sumerge en la piscina y un chispazo en su cabeza le hace recordar veladas acuáticas con su mujer en verano. Ahora sería imposible. Por debajo de su esternón ahora solo lo hay quietud.
Antes, las piscinas solían tener algarabías, chapuzones y gritos. Esta es una piscina aburrida con personas que se mueven de forma lenta acompañadas por otras personas que les ayudan a moverse. Más que una piscina, es un balneario. Hidroterapia, anuncia el cartel en la entrada. Lesionados medulares, enfermedad y vejez. Cuerpos amputados y seres que han perdido parte de su simetría en algún accidente.
Pedro saluda a su compañera Lara que ha llegado antes que él. También lleva un tatuaje en el brazo y también es guapa. Pedro piensa que igual debería hacerse uno. Quizás un tatuaje en la espalda con forma de flecha y apuntando a la altura de la vértebra dorsal 8, para no olvidar ese jodido accidente que le mordió la columna.
También ha pensado en tatuarse él símbolo del infinito en la muñeca, que es como un ocho, pero tumbado. Para recordarle las ocho horas de operación que pasó en el quirófano boca abajo y las infinitas veces que se ha preguntado qué pasó ese día. Porque se salió el coche de la carretera en una de esas rectas infinitas.
Después de la piscina ha decido acercarse al Instituto Erikson, en su página web se anuncia como “Hipnoterapia Clínica”, “Terapia de hipnosis. Recuerde aquello que no puede recordar”.
Pedro espera desvelar lo que le atormenta desde hace ya cuatro años. El Atestado de la Guardia Civil tampoco manifestó una causa concreta del accidente.
Fecha: 18 de febrero de 2017.
Hora: 17:15
Lugar: Municipio de Piélagos. Carretera autonómica 234.
Punto kilométrico 8.
Tipo de accidente: Vehículo fuera de la calzada en la llamada recta
Zurita. Conductor varón inconsciente atendido por unidad de soporte vital. Posible
avería en la dirección del automóvil. Nada concluyente.
Pedro no recuerda nada. Una recta, una camilla en el hospital y una silla de ruedas.
-Hola, soy el Doctor Adryan y voy a someterle a una
terapia de hipnosis. Firme este consentimiento, por favor.
Pedro entra en una consulta de luces tenues y aromas de incienso. La imagen le hace pensar en un hechicero si no fuera por la bata blanca y las gafas de pasta. Pedro lee el impreso detenidamente y lo firma.
El Doctor Adryan le explica que el cerebro es una entidad sutil y complicada, y que a menudo se protege cuando la realidad supera la capacidad del entendimiento.
-Es posible que sus recuerdos del accidente se hallan
quedado como sedimentos en el fondo de un cubo. A través de la hipnosis y con pequeños
movimientos psíquicos, pero sin turbulencias, haremos que aflore aquello que
necesita salir a la superficie y que está depositado en la oscuridad de sus
recuerdos. -Me ha entendido?
-Si. Es necesario que me transfiera al
sillón. Pregunta Pedro.
-No,
puede quedarse en la silla.
-Tiene que saber también, que usted no dirá nada que no me quiera decir.
Con tono lento y suave, el Doctor Adryan deja que sus palabras
invadan a Pedro, que poco a poco va aceptando sus órdenes:
-Respire profundamente llenando su pecho y
pulmones. Deje que el aire salga lentamente. Contaré uno, dos y tres, cerrará los ojos y responderá a mis
preguntas. Son las 17:15 del 18 de febrero de 2017.
- ¿Dónde se
encuentra Pedro?
-Conduzco mi coche por una recta infinita, hace una tarde estupenda y suenan Los Planetas en la radio, la canción “Desaparecer”.
-
¿Y qué hace usted?
-Canto es el estribillo una y otra vez, “Si te esfuerzas, puedes desaparecer…”. -Suelto el volante y cierro los ojos.
Paco
Florentino

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