Son las siete y seis y sabe que es su semana de la suerte. Siete días, siempre a las siete. La lánguida señora de la blusa lila sorbe su soda y luego lame el limón. Le falta solo una bola para la línea. Todos los signos le sugieren que el siguiente será el seis. Los seis vasos sobre la mesa, las seis lámparas de la sala, las seis abuelas vestidas de rosa. Solo su lápiz caprichoso le señala el siete en la línea siguiente. El batir de las bolas rasga el silencio con su sonido de moler hielo y alimenta el suspense. Siente como si le obligaran a escoger entre dos hijos. Sale disparada la respuesta: el sesenta y siete. Lo sabía. Se han salvado los dos.
lunes, 26 de octubre de 2020
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