PERSPECTIVAS DE GÉNERO
CAPÍTULO 1
Marie Kondo abandona sonriente la casa unifamiliar mientras la
pareja de gordos rubicundos la despiden agradecidos bajo el frontón jónico de
la entrada. La foca rubia incluso derrama unas lagrimitas de emoción; el satisfecho
marido rodea sus hombros con el brazo y mira al horizonte con esperanza. El Orden
ha entrado en sus vidas y pueden afrontar el futuro con seguridad. Todo está en
su sitio. A partir de ahora les espera una vida de inmensa felicidad.
No sé cómo pierdo el tiempo viendo este bodrio. Bueno, sí que lo
sé: me gusta. Me jode que me guste, pero me gusta. Debe ser el morbo
antropológico de ver a seres despreciables en situaciones ridículas. Esa es la
base de los realities ¿no? El judío rácano y miserable que se aprovecha de los negratas
arrastrados en Detroit, o los subasteros ignorantes y gritones que discuten por
trasteros llenos de basura. O los gordos, o los viciosos, o las víctimas de cirujanos
plásticos sin escrúpulos. O las tertulias de Telecinco, con su corte de brujas,
putillas y maricones de todo pelaje; no hace falta irse tan lejos. Esos
programas enganchan porque ves a personas peores que tú. Mucho peores Y eso sube el ego, ¿a que sí?
Con Marie Kondo es parecido y diferente a la vez. Es parecido
porque ya me dirás qué clase de sujetos necesita que esta china canija vaya a explicarles
cómo clasificar bragas y calzoncillos. O qué vida llevarán para salir en la
tele haciendo el ridículo. Pero no es eso por lo que veo a esta Mary Poppins de
la organización doméstica ir de una casa a otra para ayudar a tantos niños
grandes y tontos.
No, lo que me gusta de la Kondo es el Orden en sí mismo. La
simetría, la perfección, la armonía. El orden en tu entorno es un escudo frente
al caos de la vida. Frente a la inseguridad y a la confusión. Quien no es capaz
de controlar las pequeñas cosas no puede enfrentarse a los problemas importantes.
Por eso cada cosa debe tener un lugar y una utilidad.
Y en eso, la chinita patas de alambre es una campeona.
Hay que mantener ordenadas las cosas. Y las personas también. Las
cosas y las personas deben conocer su sitio y las funciones que tienen asignadas.
De lo contrario, el desorden y la anarquía pueden apoderarse de tu vida,
usurpar el lugar que mereces y alterar sin ningún derecho los planes que te has
trazado. El orden es la base de la estabilidad, de la tranquilidad, de la seguridad.
Y mañana tengo que resolver un problema de estabilidad y de orden que se
llama Marta.
Esta chica intrigante y ambiciosa no ha aprendido nada de la
lección anterior y vuelve a la carga. Quiere que se valore su trabajo. Que se
valore con un ascenso, claro. Y que se valore sin pedir permiso, sin seguir el
cauce reglamentario de preguntar primero y aceptar con humildad lo que le
ofrezcan quienes tenemos la capacidad de decidir.
Este florero con patas me ha estado tocando los cojones desde
que la fichó el tonto de Felipe. Esta chica vale mucho, es inteligente y
trabajadora, me decía. Y ambiciosa, le dije yo. ¿de qué sirve ser inteligente y
trabajadora si no entiende ni acepta cuál es su papel? Las mujeres en los
equipos de dirección crean siempre problemas. Aparte de sus histerias y falta
de temple, desconocen el sentido de las palabras camaradería, experiencia o autoridad.
Y sin entender el orden de las cosas, la inteligencia y la capacidad de trabajo
solo contribuyen al desorden y al caos.
Y eso no lo voy a permitir.
Mañana cuando se trate su solicitud del puesto vacante en Proyectos
Europeos, la premiaré con uno mucho mejor. ¿No estabas cansada de tanto viaje? Pues
nada, tenemos el puesto ideal para una persona tan valiosa y entregada. Aquí,
conmigo, en logística, bajo mi supervisión directa.
Esta niñata blanda no aguantará ni seis meses.
CAPÍTULO DOS
Marie Kondo abandona sonriente la casa unifamiliar, mientras
el joven matrimonio la despide agradecida desde la puerta de su casa. Hoy ha
explicado cómo organizar trasteros. Siempre se aprende algo.
Es una serie un poco tonta, pero me gusta porque me relaja y
me enseña algunos trucos. Bueno, tampoco es que la vea siempre. Además, en
estos canales hay programas realmente deprimentes, me alteran solo de ver
alguna escena suelta mientras zapeo. No me imagino qué clase de gente es capaz de ver un episodio completo. Pero los de esta japonesa no están tan mal,
para ser un reality. Empecé a verlos desde que nos mudamos a la casa nueva, ¿ya
hace tres años?, cuando vi por casualidad un vídeo sobre cómo organizar las
maletas y hacer equipajes eficientes. Eso fue todo un descubrimiento.
Porque mira que me vino bien en aquel momento.
Vaya tres años duros que he pasado. El cabrón del jefe me tenía enfilada. Bueno, Miguel tiene enfiladas a todas las mujeres que trabajan con
él. Perdón, que trabajan Para Él. Un viejo solterón y misógino que piensa que
estamos para llevarle cafés y reír sus chistes asquerosos. A él y a la pandilla
de inútiles que le rodean. Se pasan el tiempo en reuniones estúpidas riendo sus
gracias. Es imposible que alguien competente y con iniciativa entre en ese círculo
oscuro donde se toman las decisiones. Y si eres una mujer, ni lo pienses. Y si
lo piensas y lo pides, pues te pasará como a mí. Tres años de destierro en la
sección de Latinoamérica. Por lo menos seis viajes al año, a dos semanas cada viaje:
el equivalente a tres meses cada año subida en un avión. Tres meses al año sin
Carlos, sin los niños…
Mundo sí que he visto, eso es verdad. Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. No se puede ir más lejos. Y también he conocido gente. Mucha gente y
de muchas clases. Machistas idiotas como Miguel y personas inteligentes y
afables. Y muchas mujeres valientes. He aguantado y he trabajado bien, muy bien. La
prueba es que he dejado una red comercial que nunca hubieran imaginado. Miguel
dirá lo que quiera, pero en la central de Alemania lo saben de sobra. Pensaba
que me mandaba de cabeza al fracaso, y se ha encontrado con un éxito que no
puede ocultar.
Y ahora no puede ignorar mi solicitud.
Este carcamal relamido está obsesionado con el orden, con un orden
inalterable y caduco donde él es la cabeza y los demás son peones. Y las
mujeres somos cosas. Nunca ha entendido que la vida cambia continuamente y que lo
importante es la información. Y él perdió la información sobre mí cuando subí
al primer avión hacia Quito. Cree que sabe que he pedido la Dirección de
Proyectos Europeos, pero lo que no sabe es que los alemanes van a denegar esta
petición. Y no sabe que la van a denegar porque me han ofrecido su puesto. Su
puesto y su cabeza en forma de jubilación anticipada.
Así que mañana, en una reunión con los alemanes donde yo no
estaré, van a explicarle, con toda la amabilidad del mundo, que el Área de
España, Portugal y América Latina necesita una renovación, un nuevo impulso.
Claro que se agradece su buena gestión, fíjate el acierto que tuvo al enviarme para renovar la sección americana. Ahora es el momento de ampliar este éxito a
toda el Área. Y él ya se ha ganado un merecido descanso, una buena
indemnización y muchas palmaditas en la espalda. Y no, aún no podemos decirte
quien te va a sustituir, pero será alguien con capacidad demostrada, no te
preocupes. Ya te pediremos tu opinión si la necesitamos. Solo tienes que preocuparte por la nueva etapa que comienza. Y a disfrutar de la vida, que ya has trabajado
bastante.
Su fiesta de despedida será magnífica. Yo misma voy a encargarme de organizarla.
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